EL CAMINO BENEDICTINO, como ser monja benedictina
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CAMINO BENEDICTINO

“No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros”.

Paulo Coello

ASPIRANTADO -POSTULANTADO – NOVICIADO

Durante la primera etapa con estos tres pasos, la chica se acerca al monasterio y establece una comunicación efectiva con la comunidad, conoce de cerca el carisma y se propone vivirlo. Inmediatamente después de entrar es postulante y esta etapa, como el noviciado que comienza con la toma de hábito, están marcados  por una búsqueda constante y sincera de la voluntad de Dios, cuyo discernimiento, apoya y acompaña toda la comunidad monástica, especialmente la Madre Maestra a cuyo cuidado quedan las que están en periodo de formación.

PROFESIÓN TEMPORAL

Al terminar el noviciado, la monja hace profesión de vida monástica: obediencia y estabilidad, según la Regla de San Benito por tres años. La promesa de “vida monástica” o “conversión de costumbres”, incluye la castidad, la pobreza, el silencio, la sobriedad, la primacía de la oración, y los demás elementos que señalan la Regla y la Tradición. Se prosigue con la formación espiritual, humana e intelectual.

PROFESIÓN SOLEMNE

Terminada la etapa de juniorado la monja hace su profesión solemne y definitiva y recibe la consagración monástica, quedando así ligada para toda la vida a la comunidad con la cual seguirá día a día su búsqueda intensa de Dios. La formación no termina, seguirá avanzando en ella pues parte de la jornada diaria la dedicará en lo adelante a la Lectio Divina y se formará de forma permanente.